AFLIGIRSE REQUIERE VALOR.

Hace falta tenerlo para sentir nuestro dolor y enfrentarnos a lo desconocido.
También hace falta tener valor para afligirse en una sociedad, que aguanta, que evita, que valora la reserva y que nos arriesgamos a sentir el rechazo o la incomprensión de los demás por ser abiertos o expresivos.

Tener valor para afligirse conduce a tener valor para vivir, arriesgarse y disfrutar de los frutos o regalos que la vida me da.

Tener valor para enfrentarse a la pena, la frustración, la impotencia, las dificultades, el miedo, invariablemente genera una vida de más recompensas.

Tener valor para confrontar la muerte con honestidad, significa que examinamos nuestra vida, valores, ideas y lo que tiene significado para nosotros. Al aceptar a la muerte como un proceso natural de la vida.

¿CÓMO PODEMOS AYUDARNOS PARA DESARROLLAR ESE VALOR?

El primero, el apoyo a uno mismo.
Significa honrar nuestros sentimientos y necesidades. Estando en contacto con uno mismo.
Segundo, el apoyo con el ambiente.
Podemos obtener mucho de otras personas.
El tercero, nuestro sistema de creencias.
El significado que le damos a la vida, al sufrimiento y a la muerte.
Vivir una vida con significado, libre de elegir, consciente de sus consecuencias, y reconociendo mis valores interiores.

VIVE, AMA, ARRIESGA Y DISFRUTA, sin inhibición, sin ataduras, sin culpas.
Permite que la vida sea para ti, date el tiempo para afligirte, para lamentarte.
Recuerda que cuando uno sufre una pérdida, expresar los sentimientos es una muestra de fuerza, no de debilidad.

Tu pena es sana y correcta y debes darte permiso para llorarla.